Toco madera cuando menciono el destino y salgo con el pie
derecho primero, el izquierdo sólo acompasa. Me fijo en el número de vuelo y de
asiento. Sant Cristóbal me acompaña, nada de partir un viernes trece y no acepto
flores blancas como despedida ni miro hacia atrás de la persona que dejo.
Así podría seguir enumerando costumbres y peculiaridades…
Llamadme supersticioso; me da igual, me va muy bien así. Los vuelos llegan
siempre, los trenes no descarrilan, el infortunio se mantiene alejado, no pierdo
ni extravío maletas ¿Qué más pedir cuando se viaja?
¿Y vosotros? Seguro que entre los #micros hay muchas
supersticiones ¿Nos cuentas la tuya? Quizás funcione… Y no dejes de compartir en Twitter o en el blog.



