Cuando uno viaja como mochilero, al final siempre es inevitable acumular ropa sucia. Prendas que esperan a encontrar un baño o un fregadero donde poder ser limpiadas. Después está el inconveniente de esperar a que sequen o si es inevitable seguir la ruta con ellas húmedas aún.
Vaya que es todo un arte y cómo dice un refrán popular no se puede estar nadando y guardando ropa a la vez ¿O sí? Seguro que tenéis un montón de anécdotas y curiosidades al respecto.
¡Este viernes los #micros dejarán la colada para cuando vuelvan de viaje!